Justicia Social

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Si el código de trabajo y su artículo o vía de aplicación reconocen a los empleados una serie de beneficios al obrero, tomando esta palabra en su acepción generalizada, es decir abarcando el sector público y privado, al pueblo dominicano se le está regateando el último reducto existencial.

 

Eso lo vemos con más dramatismo en el sector oficial. El sector privado, es posible, al saberse no gobierno central, aunque parte esencial, cumple más apegado a las leyes que el sector gubernamental.

 

Además, el gobierno sabe ponérselas bien difícil al sector privado cuando de apretar el bolsillo se trata.

 

Este tema da para escribir de por vida, pero sólo tocaremos el espíritu que mueve la negación de los derechos que tiene obrero, especialmente el público a tener una vida digna, una vejez bién cubierta de las limitaciones que enfrentamos los habitantes del tercer mundo.

 

Si tomáramos las estadísticas del presente gobierno, la comparamos con el pasado, veremos el es´píiritu del concepto con se moverán las autoridades en el futuro con relación al pueblo, a sus necesidades. Con relación a la dignidad a que es merecedor la masa de contribuyentes dominicanos.

La verdad es que leyendo las disposiciones estatales establecidas a favor de la población y viendo el respeto de esas disposiciones , encontramos mucho golpeo y menosprecio de esa masa silente que trabaja cada día por unas autoridades de las cuales espera trato digno y hermanado.

 

En estos tiempos de simulación, actores y disfraces, invitamos a los hermanos presidente y vicepresidente a pasear por la realidad participativa de este pueblo que gime bajo la pesada carga del despojo económico.

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