¿ATAJAR PARA QUE OTRO ENLACE?

por Isabel Pérez Santana

Santo domingo-1-6-9-RD.

¡BUUUUUUUUUUUUEEEEEEEEEEEeeeeeeeeeeeeeennnnnnoooooo!

cuando captamos un problema en nuestro país, República Dominicana, nos vamos a la presencia de Jehová, Dios, y tomamos  todas las armas que destruyen esos problemas, hasta que sean destruidos y veamos que Dios nos ha solucionado tal dificultad.

Pero nos enfrentamos   a la parte humana, versión Estado-gobierno  en donde se nos caen las soluciones y vemos nuestras respuestas pasar delante de nuestros ojos a manos de otras personas.

A eso le dicen en dominicana  atajar para que otro enlace.

Ese es el caso de  los obreros en el sector construcción. Uno de los sectores más dinámicos de la República Dominicana, pero que  al llegar  la parte  donde los obreros pueden ganar  algún dinero para satisfacer  un poco sus necesidades, sucede que  va a dar a manos de los haitianos.

Nuestros obreros se quedan sin trabajo.

Esa situación no contempla cambio. En el discurso del vicepresidente dominicano, doctor Rafael Alburquerque, ex secretario de Trabajo,quien se refirió al tema, no se vislumbró corrección a esta anomalía.

Lo mismo sucede  en el sector  de la tenencia de tierra. Bienes raíces. Los dominicanos necesitamos  titular nuestras tierras. El Estado dispone la titulación  a costo pagado. Pero no se despliega la debida información al terra habiente, ni se adoptan las medidas dinamizadoras.

El período de titulación pasa, los campesionos temerosos e ignorantes se  pierden la bendición y sus tierras pasan a manos del Estado y a manos de quien el Estado disponga.

Las familias  que están en proceso de titulación también se quedan sin  sus propiedades. ¡Lo pierden todo!

Luego  la misma situación, la solución por la que  el pueblo clamó a Dios y trabajó beneficia a otros.

Y el sector inversionista sin saber  la procedencia de esas tierras que se les ofertan a tan buen precio las compra y no sabe que hay familias despojadas y en la miseria.

Atajamos y otro enlazó.

Lo correcto es  si el terrahabiente se quedó atrás,  ir en su ayuda, devolverse, paralizar la marcha, o hacerlo socio de los negocios, o, comprarles, inventárselas para que  no se deje en la miseria a los verdaderos propietarios de  esos terrenos.

¡Elevo mi voz en protesta, delante del trono de  Jehová, Dios!. El Dios de República Dominicana y mi Dios, y el Dios de mi familia, Santana de la Rosa, por tal robo a la ciudadanía dominicana.

Quiero que sepan todos los inversionistas que detrás de esas tierras que se les oferta con tanta facilidad hay familias  empobrecidas, empresas arruinadas.

También hay rodillas dobladas, lágrimas derramadas delante del trono de Jehová, Dios. Hay espaldas al suelo, hay ayunos, hay horas de lecturas bíblicas, hay cánticos de reclamos  a Dios, tanto por la tierra que se nos arrebató injustamente, como por las plazas  de las manos de obra en la construcción.

Pueden ganarse la comisión que les venga en gana, pero no callaremos delante de Dios, el robo de nuestras bendiciones. Y si el presidente Fernández lloró con el “violín” adventista,  el histórico bíblico es que El rey hasta la ropa se quitó. Lo hizo Saúl, primer rey de Isrrael, y David, el segundo rey del pueblo de Jehová, Dios.

¡Atajar para nosotros!

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